Traducibilidad de nombres propios: la realeza

Traducibilidad de nombres propios: la realeza

Ane Zabala | Miércoles, 4 de Mayo, 2011

Estos días se ha hablado mucho de la nobleza a raíz de la boda real británica. Se trata de un acontecimiento muy seguido por todos los medios de comunicación. En este sentido, la Fundéu (Fundación del Español Urgente) ha hecho algunas recomendaciones para redactar bien las noticias referidas a este evento.

Uno de los criterios que han recalcado ha sido el de la traducibilidad de los nombres propios de la realeza. A diferencia del resto de los nombres propios de otros idiomas que por norma general no se traducen, en español se traducen. Así, si hasta ahora se le llamaba Catherine Middleton a partir del enlace con el príncipe Guillermo hay que llamarla Catalina, en su versión española. Sucede lo mismo con todos los miembros de la realeza de todos los tiempos, por ejemplo, Enrique VIII, rey de Inglaterra, el archiduque Francisco Fernando, del Imperio austrohúngaro, o los más actuales Carolina de Mónaco o Margarita II de Dinamarca.

En catalán, el criterio que se adopta es casi el mismo que en español. La Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA), marca que los nombres de reyes, reinas, príncipes y sus descendientes directos se deben traducir si tienen equivalente en catalán. Así, al igual que ha pasado en español, a partir de ahora Catherine Middleton tiene que ser llamada princesa Caterina. Sin embargo, en este caso en concreto se permite la utilización del nombre de pila en su forma original en ciertos casos: cuando el nombre “Catherine” o “Kate” va con el apellido de soltera, o en situaciones no formales que se quiera utilizar la forma más popular.

Aunque éste es el criterio que se utiliza en español y en catalán, parece ser que las tendencias en otros idiomas cercanas al español han ido cambiando con el tiempo y dependiendo de los monarcas o del país de origen de los mismos. El portugués, por ejemplo, los últimos años están cambiando las tendencias: se habla de Isabel II do Reino Unido o Henrique de Luxemburgo, pero utilizan el nombre en español cuando hablan de Juan Carlos I de España.

En francés, optaban por traducir los nombres de la realeza, pero a partir de mediados del siglo XX se han empezado a utilizar los nombres propios sin traducción.

Mientras que el español y el catalán siguen utilizando el mismo criterio basándose en la tradición, parece ser que con la sociedad de la información muchos idiomas han dejado de adaptar los nombres propios de los miembros de la realeza, ya que la sociedad se acostumbra rápido a los nombres originales.

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